El Gobierno de Canadá está recalibrando su estrategia de inmigración para centrarse en los trabajadores altamente cualificados y los programas académicos que conducen a puestos de trabajo con mayores ingresos. Esta medida llega en un momento en que el país se enfrenta a problemas de asequibilidad de la vivienda y a retos económicos que podrían amenazar la unidad nacional. El gobierno federal, en colaboración con las autoridades provinciales, pretende equilibrar el crecimiento de la población con el desarrollo de la vivienda, dando prioridad a los inmigrantes que puedan contribuir a elevar el nivel medio de cualificación y el nivel de vida del país. Este planteamiento estratégico se considera crucial para mantener la cohesión nacional y abordar la creciente preocupación por la accesibilidad de los jóvenes canadienses a la vivienda.
